Las muchas vueltas de la vida

Hermanos Andrade PintoDice Pedro Engel en su web más o menos descuidada, pero no menos interesante, que nosotros  “Heredamos dones, aptitudes, enfermedades e historia de nuestros antepasados. Es lo que se llama el ADN kármico“.  Algo así como una mochilita con herencias no conscientes que nos hacen ser quienes somos y que marcan nuestra vida de acuerdo con los caminos que nuestros ancestros siguieron a lo largo de sus vidas.  (No se estresen en entender porque ni yo logro captar la totalidad del asunto)

Reconozco que lo esotérico  siempre ha llamado mi atención, aunque no siempre me lo trago pues raya con la locura de la cual estoy escapando.  En fin, esta vez caí y me dediqué a registrar cada rincón de Internet intentando entender qué era la Ancestrología. Creo que en el fondo quiero echarle la culpa a alguien, en el buen sentido del asunto, de ser lo que ahora soy.

Entre los datos que me hicieron clic está la coincidencia de fechas y números en las familias.  Desde hace un par de meses que estoy desarrollando un árbol genealógico de mi parentela (materna y paterna) y ahí descubrí por ejemplo que mi bisabuelo y yo compartimos el año de nacimiento.  José Segundo Andrade Warner me precedió 100 años, él llegó al planeta el año 1887 y yo un 30 de enero de 1987.

Otra coincidencia importante trata de los gustos. Durante un par de años me sentí bicho raro al estudiar periodismo. La familia engloba variados especímenes humanistas, pero nunca nadie se enmarcó en el ambiente de la prensa. Bueno, eso hasta que un día mi abuela, urgueteando en documentos antiguos, me demostró que José Segundo ( su padre),  durante buena parte de su vida fue corresponsal de Chiloé para un diario de la época.

Un par de vueltas y sin quererlo me encontré con mi desconocido bisabuelo.  ¿qué más faltará por descubrir?

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